366 grados, día 103

Una tempestad azota
nuestras imaginaciones,
les vuela los techos a las certezas,
arranca de raíz las plantaciones
endebles de las ideas fijas,
sacude el gobierno de la abundancia,
mezcla, sin conocer la palabra piedad
ni ninguna otra de invención humana,
todo lo que debió estar arriba,
todo lo que se suponía abajo,
tritura los nombres de los colores y las cosas
en mezcla informe, reciclada,
una tempestad es el lobo del hombre,
es el lodo, el todo,
y el hombre el pájaro dodo
porque el hombre es, por supuesto,
una tempestad,
incluso para sí mismo.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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2 respuestas a 366 grados, día 103

  1. Interesante, Nacho. Me gusta el tema de la tempestad, por supuesto. Beijos

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