366 grados, día 118

Me contaron que la estatua
se despierta por las noches,
se convierte al priapismo
y persigue jovencitas.

Y si estas se rebelan
les escupe el documento,
les pone piedras de aire,
les recorta libertades.

Pero al fin es solo piedra,
tiempo que no se mueve,
y las muchachas son flores
cuyos frutos son hachazos.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en 366 grados, poema. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s