366 grados, día 127

Shalom, sastrera

Hay gente que es iceberg
al que no se le ve la punta.

Silencio, invisibilidad,
tiempo de presencia
imperceptible,
espejismo de la nada.

Hasta que de pronto
aparecen, rotundos,
claros, inapelables,
volcánicamente,
y te dicen que fuiste su dios,
que los creaste.

Y te preguntás si es posible
que haya dioses ignorantes
de su obra.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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