366 grados, día 130

Mi padre al corazón le llama “el bobo”,
porque labura todo el tiempo,
sin feriados ni licencias,
incluso más que él mismo.

No es que tenga la culpa,
lo que pasa es que nos enseñan
que el trabajo humilde, invisible,
les pertenece a los tontos.

Mi padre tiene problemas cardíacos,
que para mí no son otra cosa
que reivindicaciones.

No es su culpa,
si nos enseñan que somos bobos
y que se puede hacer el amor
a las patadas.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en 366 grados, poema. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s