366 grados, día 142

La depresión es un valle
fértil, donde el inconsciente
y el sentimiento
son muy promiscuos,
entonces hay que agradecer
esa orgía interior,
esa nubazón,
hay que disfrutarla, explorarle
los recovecos más húmedos,
sumergirse en los lagos
que son capas de luz oscura,
hundirse como una lengua,
chorrearse la cara,
barba con barba, arrancarle
un aullido que se erija
como un jazmín
que le dé la vuelta al mundo.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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