366 grados, día 147

El lago Vostok lleva cientos
de miles de años bajo el manto
helado de la Antártida.

Debe tener bacterias arcaicas
aptísimas para la vida
en cámaras frigoríficas,
ideales para la ciencia
o al menos utilizables por la industria
del cine catástrofe
para inventar alguna epidemia
de la que se salven los actores lindos.

El lago Vostok está lleno
de oxígeno explosivo,
es como un pulmón
agazapado.

También es muy aprovechable
como imagen psicológica,
piensen si ustedes mismos
no tienen algún lago Vostok
que ni siquiera suponen,
enterrado a presión
abajo de algún recuerdo
congelado.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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