366 grados, día 197

No comulgo con
el libro argentino de las puteadas
ni con el libro diario,
ni el libro uruguayo de la queja,
ni el libro de actas,
ni el libro del profesor,
ni con ese librito que dijo Rivera,
ni con el libro tibetano de los tuertos,
ni con el libro de la historia de Defensor,
ni con el libro que recoja este poema,
ni con libro alguno,
incluidos todos los libros sangrados
porque no sé muy bien
el significado de comulgar.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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