366 grados, día 211

Dos teólogos, o dos escritores,
da lo mismo,
se enzarzaron en una discusión
en torno a dios, o a la literatura,
no llegaron a discutir
si daba lo mismo.

En sus ímpetus
fueron construyendo
sendos predios paralelos
cada vez más barrocos,
más llenos de parches
que los hacían crecer indefinidos
hacia un aire cada vez
más sutil y lejano.

Era la voz del pueblo
que solo coincidirían
cuando cayeran en ruinas.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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