366 grados, día 226, Libro de caras

Mi cara

gracias a Pamuk

Borré mi cara del libro de caras,
cerré las tapas de ese mamotreto
para siempre, para que no buscaran
más los frágiles nombres con secretos
que eran mi doble deforme en el aire,
que eran mis aires de dichas o enojos
ilegibles para unas manos brailles
hechas de letras que rompen los ojos.
Me reflejé de alma entera en un libro
abismal y claro como tus ojos,
donde la lucha era ser uno mismo.
Manaba una corriente de trabajo
sin pérdidas de tiempo ni palabras
escribiendo el libro mudo de mi cara.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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