366 grados, día 228, Libro de caras

Solo, veo análisis y vanidad,
letras frías, hilos que experimentan,
la nada y la distancia,
la constante compulsión por ir al baño,
la paja en la mano propia,
el suelo inútil, el aire al pedo, la vista perdida
en las hojas blancas del árbol del invierno perpetuo.

Solo1 puedo atisbar reflejos de mi cara,
la cámara no roba mi alma, ni siquiera la ve,
no todo está en el espectro visible,
la luz más fuerte que existe
se siente en los brazos que se encastran
con otros y forman el rompesilencios,
el monstruo feliz que galopa y aúlla
a las lunas repetidas, las posibles,
las que no refleja el espejo
programado por la cultura,
que no tiene otras opciones
que ser torpe, autoritaria, obligatoria.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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