366 grados, día 230, Libro de caras

Una cara
cara a cara
consigo misma,
una completa autocontemplación,
un estado del arte,
el origen de la vida
cuando la lágrima
se clava en el terreno fértil
de la fragmentación,
de las caras diversas de sí mismas
reflejadas en paredes endebles
del caldo informe,
quiere ver cómo va el proceso
y se pierde,
inventa un modelo a escala,
se pierde de nuevo cuando no se reconoce
en esas bases nitrogenadas,
resuelve hacer más complejo
el diseño de sí misma
y, a medida que lo logra,
destruye gradualmente lo que era,
a cada paso es más eficiente, quirúrgico,
y menos real,
cada tanto encuentra jirones de lo que fue
y la cara es una catarata sin tiempo.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en 366 grados, Libro de caras, poema. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s