366 grados, día 234, Libro de caras

La cara reflejada en el fuego
se vuelve rápida,
se convierte en mangas de langostas
que multiplican su tornasolado
mientras asolan la faz de la tierra
y van construyendo hormigueros
y colonias y ríos nuevos
y plantas en ejércitos, todas mellizas,
tienen sin saberlo los rasgos del origen
y ponen en sus banderas
sus facciones, los rasgos que los diferencian
de los vecinos, a quienes convierten
en gentes sin rostro, sin lengua, sin alma,
esa es la forma en que los rostros más fuertes
se comen a los otros
y se ponen mofletudos y cultos.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en 366 grados, Libro de caras, poema. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s