366 grados, día 244, Libro de caras

Señalados por sus rostros,
de ojos más o menos blancos
narices más o menos oblicuas,
bocas más o menos negras,
lenguas más o menos amarillas,
señalados por sus rostros
iban la sangre y las consonantes,
pedazos de tierra arrancada,
cultivos invasores, pájaros roturadores,
las flechas de sus dioses,
señalados por sus rostros
iban ellos, dispuestos a matar
y a inseminar, a poner en las matrices conquistadas
semillas de los yuyos de sus ojos,
a olfatearlo todo con sus narices húmedas
de excitación,
a tragarse pedazos del mundo a dentelladas,
a decirlo mezclando las consonantes y las vocales
propias y ajenas,
a seguir cultivando invasiones de los cultivos,
a seguir intentando que el mundo
tenga su rostro.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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