366 grados, día 275

      Después del agua, me quedé tendido contemplando un barro que había arrastrado en las plantas de los pies. La frescura del baño y el alivio del bochorno me adormilaron. Soñé que caía una semilla entre mis dedos. Brotó, se hizo árbol, dio flores y frutos de los que fue naciendo una selva. Se pobló de insectos, pájaros y bichos del color de la sombra. Decidí no despertarme. Habría supuesto una deforestación intolerable.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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4 respuestas a 366 grados, día 275

  1. Me gustó mucho. Un poema en prosa o una prosa poética, es igual, lo importante son las palabras que arborecen,

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