366 grados, día 280

El pueblo es una visión
de un tipo trepado
sobre ladrillos que son gente
y mezcla hecha de conversaciones,
compraventas y, por supuesto,
coitos y amores.
Hay que treparse a los hombros
de los hombres y las mujeres
para verlos cómo fluyen,
con qué reglas se golpean,
hay que espiarlos en mil moteles
para generalizar los conceptos
como el polvo y el sinsentir.
Es medio difícil
convertir a la gente en ladrillos,
es propio del ser humano
negarse a ser una parte,
todos quieren todo,
su todo,
y a muchos no los conforma
ser baño de terminal
o muro de cárcel.
Hablarle a la masa
es condenar a cada uno
a ser una cabeza
vista de arriba con una voz
que es una célula
de un cáncer.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en 366 grados, poema. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s