366 grados, día 284

Tobillos

Ciegos, empleados eternos,
sin que en ellos resida
la belleza ni la fuerza,
sin ejercicios específicos
ni portadas de revistas,
ni los de Messi lo han merecido,
los tobillos son mudos
como los cobradores de peajes,
su única voz es un grito torcido,
morado y tardío,
un sindicalismo eficiente
que deja su esguince para siempre.
Es peor cuando uno tiene
pies de pato
y quiere correr como un caballo.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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