366 grados, día 290

De mi voz salen piedras.
No es que me las meta
para entrenar la lengua
como el orador latino.
Las produzco de un modo espontáneo,
en verso, en prosa,
en cualquier comentario
e incluso practico una alquimia
invertida
que consiste
en hacer del oro piedra.
Tal vez porque sé que el oro
es un invento y con piedras
se puede hacer casas firmes
en las que la voz
sea una corriente de aire
con brillo propio,
como los pastos que brotan
entre las piedras,
como los coronillas,
como una mujer que sonríe.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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2 respuestas a 366 grados, día 290

  1. Buena factura. Beijos de la Hexe.

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