366 grados, día 316

Mis raíces se pudrieron.
Me quedó la voz precaria
del plumaje de mis alas
que extienden los zarcillos
a las olas que en el viento
se aparecen.
Sin tutor y sin destino,
escapado de una cárcel
camuflada de cuidados,
preso del temor de volverme
un tronco retorcido que molesta.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en 366 grados, poema. Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a 366 grados, día 316

  1. fabianmulee dijo:

    Gusté. Viento en popa va esto. Y faltan 50 nomás…

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  2. Gracias. Estoy buscando un escritor fantasma que me dé una mano.

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