366 grados, día 319

El viejo que plantó
los árboles sobre los que se asientan
mi hogar, mi escuela,
mis cimientos para el fracaso,
era un déspota.

No me pidan un elogio
a la base de la pirámide alimenticia
de la sociedad,
que no es base sino ápice,

ni tampoco a las tradiciones
ni a la patria y sus símbolos
porque fui mal educado
por ellos.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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