366 grados, día 324

Inhalo y exhalo
por la punta del lápiz
electrocardiogramas anestésicos,
restos de la luz artificial del día
que el baño no arrastró,
pulo los rebordes
que el solvente trascendental no tocó,
expío mi cansancio iliterario,
desvarío, desigualo, destingo, deshago,
hago un mundo a medida,
soy mi sastre
peleando contra el desastre,
dejo que las líneas me arrastren
y me pesquen hacia un medio
más de aire
y de tierra que no mira
y solo brota en la frontera
de la ilusión con el sueño.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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