366 grados, día 358

Podría volver a hablar de la carretera,
es una imagen más viva que el río
a los efectos de lo que estoy pensando.

Podría decir que el asfalto, su dirección,
su tránsito, sus poblaciones, sus empalmes,
sus días, sus noches, sus embotellamientos,
sus fluideces, sus tramos de sueño,
me pertenecen íntegramente.

Y no sería verdad del todo
porque no ha sido una ruta solitaria,
ha habido tránsito, visitas,
selvas que le brotaron en algunos tramos,
puentes con luz de luna, fogatas, asados,
maoríes enamorados, bellas turistas
que la transitan desde países de lenguas rubias,
reuniones familiares, partidos de fútbol,
mi trabajo de siembra y cosecha inconstante,
asquerosas discusiones de política, reprobaciones,
ojos anónimos y silenciosos
y muchas cosas que no tengo
por qué saber.

El asfalto entonces se ensancha
y se angosta como un puño rojo
cuyos dedos dibujan otros puños rojos
que pintan entre todos,
sin dejarle demasiadas oportunidades
a la pose o la mentira.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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2 respuestas a 366 grados, día 358

  1. fabianmulee dijo:

    Bien. Tenés que agregar el palimpsesto de Pessoa. “Los poetas macanean…”; subilo a los 366 que te quedó buenísimo.

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  2. Los 366 son un grupo cerrado, como la selección de Tabárez.

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