366 grados, día 359

De chico, inventé una lengua
de retazos, hecha de sufijos
transplantados, vacía de diptongos,
variable, endeble, opaca,
una lengua cuya extinción
era previsible, pero cuyo adeene
se puede rastrerear hasta aquí.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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2 respuestas a 366 grados, día 359

  1. Hesperetusa dijo:

    Qué cerca estamos ya
    del final ¿inventaremos
    una lengua nueva?

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    • Por momentos el edificio cobra vida propia y sus partes copulan al azar. Tienen hijos que son sillones con hornallas y paredes para dormir.
      Las palabras son los carteles que uno les pone a las cosas, como para no confundir Alzheimer con Atkinson.

      Me gusta

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