366 grados, día 363

No es un torbellino
como el que se lleva a la mejor
de las novelas ni el revoloteo
acelerado de papeles como cachetazos
que vuelan en un huracán de película,
no es un partido que se define
dos o tres veces en los últimos minutos,
no es la infinitésima de segundo
que separa un rayo negro de otro,
no es el resultado acabado
de una larga culinaria regada
por soles y soles,
no es un nirvana ni un certificado,
no se destaca por sobre los demás
trámites frente al ministerio verbal
que resuelve pagarme mal, tarde
o nunca.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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