366 grados, día 366

El irresponsable de todo esto.

El irresponsable de todo esto.

El último poema,
la última voz sobre el silencio,
la hoja solitaria que se desprende
y deja un esqueleto del pasado,
el dedo del cuerpo que ya no es,
que se mete, crecido sin fuerza
pero con un ímpetu inexplicable,
en la masa de un mundo
que está más allá, más arriba,
más abajo, más adentro,
más afuera.

El último poema
después del fin del mundo,
una vez muerto quien lo escribe,
tras haber concretado la danza
de las estaciones en torno a un tren
cuyo destino es él mismo,
un viaje rumbo al viaje,
a todas las partes
y a ninguna.

El último poema
es la frontera entre la charla
irrefrenable, festiva, filosófica
y la voz absoluta del silencio,
el alivio, el desapego,
el regreso al suelo natal,
a las calles tranquilas
y los comercios perennes,
a un pueblo interior que envejece
sin envejecer, que nunca fue joven
y promete nunca serlo,
a un vientito frío reconfortante.

El último poema
atestigua que el carro del mundo
ha movido a este zapallo,
observa que el barrio se despierta
con sus ritmos vegetales
cuando el sol activa los ladridos
de los perros y las voces de los árboles,
la savia negra del tránsito,
el deslizamiento de las letras
sobre la curva del mundo,
la resistencia a dejar de producir
este electrocardiograma.

El último poema
es la calma después del meteorito,
la casa barrida donde hubo fiesta,
ya no hay invitados ni curiosos,
quedan las fotos del fuego,
retazos del ritual, los restos
de pirámides de instantes,
vestigios de una cultura
que pasó bastante inadvertida,
las marcas del abrazo de la arena,
los comentarios, los ecos silenciosos,
la vida que sigue,
el adiós desde la puerta,
gracias por venir, me encantaron
tus regalos, el nos vemos,
la imagen del barrio que queda
y también será arqueológico.

El último poema
es saberse parte y suspiro,
la consciencia del fluir,
del recuerdo y del olvido,
es un nunca y un quién sabe,
es algo que no hay forma de que quepa
en el último verso.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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8 respuestas a 366 grados, día 366

  1. fabianmulee dijo:

    Sí hay forma de que quepa: ahí lo tenés; cupió tranquilamente. Acá y en todo el conjunto en general. Parabéns al irresponsable.

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  2. Estefani dijo:

    Se extrañarán las palabras que a mí al menos me hacen salir de ambiente. Gracias por escribir.

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  3. Fernández de Palleja: ¡Enhorabuena! Siempre es bueno terminar un proyecto de tal magnitud. Yo que hace poco también crucé la línea de llegada (¿llegar es empezar?) me siento aliviada y contenta y sé que me esperan muchos poemas por leer y releer en otra etapa que comienza. ¡Por más escritura y nuevos desafíos! Fuerte abrazo y mucha poesía, que sin duda ahora hemos dado al mundo (o quizás la poesía nos haya dado las palabras y nosotros solo las tecleamos).

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  4. Somos el mundo, así que eso que decís es así y más. Seámoslo mejor, latamos. Besos transatlánticos.

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  5. LucLam dijo:

    Enhorabuena por esta vuelta de “366” grados al circulo infinito.
    Saludos!

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  6. Muchas gracias, estimada.

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