Varias traiciones a Fernando Pessoa

O poeta é caricato

O poeta é caricato

A Fabián Muniz no le resultaban convincentes las dos traducciones con las que contaba de un gran poema de Pessoa. El consumo excesivo de ciertos productos industrializados lo indujo a creer que yo podía dar cuenta del recado. Quería algo así como hacer un nueva traducción del texto del poeta portugués. El desafío me pareció de improbable resolución porque, en primer lugar, una de las traducciones que Fabián me mandaba era nada menos que de Santiago Kovadloff y, en segundo, porque sé que el discurso poético es elusivo incluso dentro de una misma lengua, así que no hay que pensar mucho para pensar qué puede suceder al contrabandear un poema a través de la frontera de las palabras.
No sé si fui fiel a Pessoa cuando en mi primera versión traté de hacer algo parecido a una traducción. De todas maneras, el ejercicio calentó mi motor e hice una versión libre en la cual me desentendí de algunas reglas. De todos modos, el poeta siempre es un traductor. Y el que traiciona a un traidor, debe tener algún perdón.

O poeta é um fingidor.
Finge tão completamente
Que chega a fingir que é dor
A dor que deveras sente.
E os que lêem o que escreve,
Na dor lida sentem bem,
Não as duas que ele teve,
Mas só a que eles não têm.
E assim nas calhas de roda
Gira, a entreter a razão,
Esse comboio de corda
Que se chama coração.

Fernando Pessoa

Las traducciones de los otros

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.

Y quienes leen lo que escribe,
Sienten, en el dolor leído,
No los dos que el poeta vive
Sino aquel que no han tenido.

Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.

Traducción de Santiago Kovadloff.

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge el dolor
El dolor que de veras siente.

Y los que leen lo que escribe,
En el dolor leído sienten
No los dos que el poeta tuvo,
Solo el que ellos no tienen.

Y así por los carriles de rueda
Para distraer la razón,
Ese tren a cuerda
Que se llama corazón.

Traducción de Santiago Osdranky.

Mis traiciones

El poeta es fingidor.
Finge tan completamente
Que llega a fingir dolor
Cuando de veras lo siente.

Y los que leen lo que escribe
Al leer dolor un bien tienen,
No los dos del que desvive
Sino solo el que no tienen.

Y así en los rieles la rueda
Gira y frena a la razón,
Ese tren expreso a cuerda
Que se llama corazón.

Traducción de Fernández de Palleja

Los poetas macanean
y hasta las propias macanas
no son más que otras macanas,
macanean que les duele
cuando es posta que les duele.

Peores son los lectores
que, con los falsos dolores,
disfrutan sádicamente
y convierten los hedores
en perfumes seductores,
su lectura es un paseo
y no el calvario mintiente
de los pobres fingidores
que sienten y mienten dolores.

Y así la contradicción
girapara, giralivia,
girafrena, girasol,
le pone una manta tibia
a la razón y la duerme,
entonces despierta el niño
a jugar con su trencito,
el tiempo se hace infinito
cuando la mente se alivia,
las macanas se despejan
y el sol es el corazón.

Versión libre de Fernández de Palleja.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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