A confissão da leoa, Mia Couto

Couto

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El escritor mozambiqueño también es biólogo y ejerce su profesión en una empresa. “También soy un hombre serio”, bromeaba al respecto en una entrevista que compartía con José Eduardo Agualusa, un compadre literario de Angola. Lo cierto es que, a causa de su trabajo, debió apersonarse en una zona muy apartada del país donde los leones estaban matando gente, especialmente mujeres. Junto a él iba el cazador. La inquietud que le provocó a Couto la situación fue la que desencadenó la narrativa. Eso sí, la aventura se juega en el terreno de las psicologías de los personajes, de la dinámica de una aldea perdida que de algún modo representa el alma africana y del lenguaje poético del autor.
La novela cuenta con dos narradores. Mariamar, una joven de la aldea, y Arcanjo Baleiro, el cazador que ha sido contratado para matar los leones o, mejor dicho, las leonas. A través del relato de la primera se observa el temblor social desde adentro, especialmente desde el lugar más débil, que es el de la mujer, objeto de todas las violencias imaginables. Arcanjo Baleiro, cuyo nombre significa algo así como “Arcángel Baleador”, lleva, al igual que Mariamar, un diario en el cual va dejando asentada su visión del asunto, que se funde inevitablemente con su peripecia familiar. El mecanismo de narrar es similar al de Terra Sonâmbula, donde son los personajes que escriben sus propias historias, de manera que la subjetividad se pone en primer plano y se logra una gran profundidad. Además, el intercalado de los relatos, que además son breves, favorece el ritmo de la lectura. Aparece un personaje en segundo plano que es Gustavo Regalo, un escritor que es un claro álter ego de Couto, quien se observa desde los ojos del cazador con ojos críticos que lo miden todo el tiempo, donde se hace evidente la problematización que el autor hace de su propia figura. y del rol del escritor.
La peripecia crucial de la cacería termina siendo otra cosa. La existencia de los leones llega a ser puesta en duda o, al menos, cuál es el origen o el carácter de estos. Existe la posibilidad de que los animales sean reales o creados por algunas personas, se habla de que algunos pueden crearlos. Y se funde lo animal con lo humano, al punto de que los personajes se sienten leones o los leones podrían ser personas. O, más metafóricamente, la violencia de los depredadores, dirigida mayoritariamente hacia las mujeres, es más bien una violencia cultural, tanto por la sombra omnipresente de la guerra que asoló el país como por la estructura social que aplasta al universo femenino, que debe ser reivindicado:

Deus já foi mulher. Antes de se exilar para longe da sua criação e quando ainda não se chamava Nungu, o atual Senhor do Universo parecia-se como todas as mães deste mundo. Nesse outro tempo, falávamos a mesma língua dos mares, da terra e dos céus. O meu avô diz que esse reinado há muito que morreu. Mas resta, algures dentro de nós, memória dessa época longínqua. Sobrevivem ilusões e certezas que, na nossa aldeia de Kulumani, são passadas de geração em geração. Todos sabemos, por exemplo, que o céu ainda não está acabado. São as mulheres que, desde há milénios, vão tecendo esse infinito véu. Quando os seus ventres se arredondam, uma porção de céu fica acrescentada. Ao inverso, quando perdem um filho, esse pedaço de firmamento volta a definhar.

Si bien la vida de los personajes llega a ser durísima, tanto que los sitúa en la frontera del desequilibrio mental (algunos del lado de allá y otros de acá), brilla en ellos el deseo de vivir, asociado tanto al amor como a la capacidad de contar la propia peripecia (en especial, de escribirla). La novela, en general, deja abierta la posibilidad de la esperanza. Acaso a este ánimo lo insufle la intensa calidad poética de la prosa, de tono mítico muchas veces, síntesis realista de las miradas de ese mundo. A estas alturas, Mia Couto tiene en mí un adicto.

Hoje sei quanto foi certo ter guardado para mim essa missivas. Na realidade, Arcanjo Baleiro teria suspeitado, caso recebesse cartas escritas por mim. Em Kulumani, muitos se admiram da minha habilidade de escrever. Numa terra em que a maioria é analfabeta, causa estranheza que seja exatamente uma mulher que domina a escrita. E pensam que aprendi na Missão, com os padres portugueses. A minha escola, de facto, nasceu antes: aprendi a ler foi com os animais. As primeiras histórias que escutei falavame bichos selvagens. Fábulas me ensinaram, a vida inteira, a distinguir o certo do errado, a destrinçar o bem do mal. Numa palavra, foram os animais que começaram a fazer-me humana.

Calificación: excelente
Editado por Caminho, Portugal, 2012, 270 págs.
ISBN: 978-972-21-2567-3

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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2 respuestas a A confissão da leoa, Mia Couto

  1. Buen día, leyendo la reseña se me ha antojado mucho este título, pero creo que aun no hay traducción al español. Empezaré por algún título alterno. Gracias.

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  2. ¿Mucho? Lo que hay mucho es belleza en la escritura de Couto. Es cierto, no he visto traducciones al español de este libro. Sí sé que está traducido “Tierra sonámbula” (en Uruguay al menos)
    Gracias por la visita

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