Décimas mundialistas

Olímpicos

Olímpicos

El mundo, por estas horas,
solo piensa en la pelota
que por los medios rebota:
un nuevo Mundial aflora,
no hay señores ni señoras
carentes de información,
se introduce la nación
en su rancho apedreado
por datos de todos lados
que repiten la canción.

Los meteorólogos dicen
que vendrá lluvia de goles
y que carísimas moles
tendrán himnos que se icen
desconociendo los grises,
previeron los matemáticos
con su saber informático
una osadía bestial:
el campeón será el local
con un griterío táctico.

La tele muestra protestas
del brasilero de a pie,
seguro que porque ve
las maniobras deshonestas
tras las brillantes propuestas,
pero el circo mientras tanto
va venerando a unos santos
de milagros millonarios,
al tiempo que los salarios
solo compran el espanto.

Pululan los lesionados
que se pierden la contienda,
atletas de varias tiendas
vieron sus pasos truncados
por cuerpos en mal estado
tras extensas temporadas:
la humanidad explotada
por el reino de la plata,
a fuerza de darse lata
anda toda fracturada.

El fútbol me gusta mucho,
lo aclaro por si las moscas,
pero no las cosas hoscas
que más bien me dan un chucho,
se los digo sobre el pucho:
me asusta la propaganda
y el exceso de guirnaldas
alrededor del balón,
ese relajo es el don
del que siempre da la espalda.

El gurí de mi interior
quiere que gane Uruguay
mas conoce lo que hay
mi capa más exterior
que es refractaria al temblor
de la pasión futbolera,
yo soy un tipo que era
totalmente irracional,
ahora soy menos bestial
y de emociones someras.

Hinché por el Barcelona
y le ganó el colchonero,
a quien puse mi fichero
y se dio contra la lona.
Mi apoyo todo destrona:
en lo local al bohemio
de la copa dejé abstemio
porque deseé su victoria,
voy a quererle la gloria
y que se lleven los premios

los del equipo argentino
que tiene tantas figuras
o la escuadra sin fisuras
del team español que vino
a reafirmar su destino,
Brasil también es mi opción
para preverlo campeón,
voy a mirar a los nuestros
sin imaginarles cetros
pero ansioso en el sillón.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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