Sonetos del error vacío

Nosoneto introductorio.

Un viaje para nada,
el misil hace un recodo
innecesario, el tsunami
reflexiona abolidos
propósito, gravedad y víctimas.

Unas suelas que esperan
en el aire, unas manos
cuyo gesto no vuela, ni da,
ni pide ni nada,
enfermarse inconcebidamente.

Una obra maestra
recitada a los sordos dormidos,
algo así como trabajar
para una idea ajena
que se me ocurrió
a mí mismo.

.

Soneto de lo inútil, inútil mismo.

La soledad de caminar por nada
en la marea lenta matutina,
errando por las razones erradas,
efecto de una medicina fría.

Unos comentarios convencionales
al que no escucha y tampoco está,
el trámite de siempre en las terminales,
tránsito que no es acá ni allá.

Represión del éxito y del fracaso,
afuera del camino de la vida,
ajeno al escrutinio de la suerte.

Error oportuno, acierto craso,
no se precisa ser débil ni fuerte,
vacías van las horas desvividas.

.

Soneto de querer inmolarse.

Espero en la puerta de la aduana,
traigo palabras para que me incauten,
llegué con las luces de la mañana,
estudio modos para que me rapten.

Vengo con plata para el aduanero,
estudié la mímica del soborno
pero aún no vino ni el portero
y del rocío emana un bochorno.

Quiero entregar todo lo que tengo
y el edificio parece vacío,
no me desespero ni me entretengo,

la frontera yace en ninguna parte,
la sangre del tiempo no llega al río,
no hay arte ni parte ni malas artes.

.

Soneto frente a una tienda.

Com que roupa eu vou
para tudo que você me convidou?

Vitor Ramil

Qué ropa me pongo para la fiesta
que está instalada para un destiempo
que no para, cual prehoras insiestas
martirando al inaire empo-

trado como etéreo maniquí
en una vidriera sin interés,
bajo la cual duerme un exgurí
que entonces ni te pide que le des.

Los manipulan a los maniquíes,
les cambian los zapatos que no pisan,
tienen los puntos pero no las íes

cuando los remembran, los preubican,
mientras mi gris no se camaleoniza
y mi preparación se inexplica.

.

Soneto antes del Génesis.

Estuve antes de la primavera,
los esqueletos, el rojo y el sol,
me presenté antes de que estuvieran
los ojos pintados y el overol,

mucho antes que mi generación,
previo a las épocas fundacionales.
Andaba componiendo una canción
y aún no se inventaban los rituales.

Declamaba en lenguas extranjeras
cuando nadie sabía de Babel
y ya derramaba la parejera

arrastrada con su talle preclaro
de hormigas negras sobre el papel,
no hay agua en los mares y soy un faro.

.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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