Décimas políticas a propósito del Cuquito

Por la positiva.

Que acaso no llegue a anciano
ni tampoco a presidente,
lo declaró el coloquiante
en un corte por lo sano.
Cosa cierta es que es enano
y si miramos las chapas
parece que se le escapan
al candidato herrerista,
del caño un equilibrista
donde ondea como lapa.

Entre sus antecedentes,
además de algunas piñas
que propinó en una riña,
tiene un padre presidente
y el ilustre precedente
del famoso viejo Herrera,
desde chiquito ya era
político nacionalista,
hace tiempo tiene lista
y está lanzado en carrera.

A fuerza de propagandas
se lo llevó puesto al Guapo,
es joven y a todo trapo
por rutas y pueblos anda
en su política parranda,
entreteje su melena
con panorámicas plenas
de cultivos y banderas,
entre oratorias espera
que se abran las urnas llenas.

El tordillo opositor
presenta en su plataforma
derogaciones de normas
y explica qué es lo mejor
para el período ulterior
a ganar las elecciones,
entre las cosas que pone
puede haberlas positivas
y menos impositivas,
en campaña eso se impone.

Quien suscribe se reserva
el derecho a no creer,
no dicen si van a ser
una enérgica caterva
que se robe hasta la yerba,
costumbre nacionalista,
colorada, frenteamplista
y de todos los partidos,
tras las promesas olvidos
y rictus oficialistas.

La gente que lo acompaña,
por lo menos por acá,
son gente de Alí Blablá
y con su aliento lo empañan,
los muchachos tienen mañas
que no son mis preferidas,
ni un pensamiento en la vida
a no ser el de trepar
y, si pueden, gobernar
con la ley de la mordida.

Una cosa medio tensa
que le incorporó pimienta
fue una respuesta cruenta
a un embate de la prensa,
la cual se tornó más densa
cuando se habló de censura
en algunas coberturas,
parece que hubo llamadas
diciendo “no digas nada
o la mano viene dura.”

Dijeron “igual al Cuqui
que llamaba a los canales
para silenciar los males.”
Pero aunque digan que es Chucky
avanza como una Suzuki
a pelear el balotaje
que enfrentará su kilaje
al del médico tejano
de los debates lejano,
va a ser el tal repechaje

que sospecho vencerá
más por desprolijidades
ajenas que habilidades
de su colectividad,
me parece que será
quien en la meta del viaje
se ponga sobre su traje
la banda presidencial,
ojalá no lo haga mal
como otro de su linaje.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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