Décimas políticas sobre Tabaré Vázquez

Lean uruguayos, lean.

El candidato del Frente
cuyo nombre es Tabaré
es de quien les hablaré
en estas horas urgentes.
Con pinta de presidente,
cargo que ya ha desempeñado,
el hombre se ha presentado
en procura de volver
a ubicarse en el poder
como todo un colorado.

Se vestía de galeno
en su campaña anterior,
vino a vencer el tumor
que anidaba en nuestro seno,
no tenía más o menos:
traía plan de emergencia
y con él toda la urgencia
de la historia de un partido
cuya historia había nacido
en épocas de violencia.

En su arte de gobernar
supo prohibir el tabaco,
en eso siempre lo banco,
también supo regalar
computadoras y dar
aumentos desde el erario
a algunos de los salarios
que venían medio bajos,
también de la tierra extrajo
algunos tristes osarios.

Se peleó con Argentina
apoyando papeleras
que nos vinieron de afuera,
no se quieren con Cristina
y eso que sus pegatinas
comparten filosofías,
cuando vino Bush un día
le largó que era tejano,
prácticamente un hermano,
y le pidió si podía

solicitarle la ayuda
si emprendieran los porteños
unos bélicos empeños.
Prefiere que queden mudas
esas verdades desnudas,
como decidir frenar
y con su firma vetar
una ley del parlamento
que daba consentimiento
para poder abortar.

En salud hizo el FONASA,
una reforma de apuro
que a todos nos da un seguro
de consultas que se atrasan
y mutualistas que arrasan
el derecho a la atención,
por eso la solución
es no enfermarse jamás
porque cuando te enfermás
tenés que esperar un montón.

En Cultura tuvo gente
que traía muchas ganas,
hubo muchas cosas sanas
pero aquel problema urgente
de la escuela deprimente
no parece remontar,
para mí hay que trabajar
sin colores ni banderas
para que sea lo que era
la escuela: un buen lugar.

Mujica y él disfrutaron
de mayoría absoluta,
una tentadora fruta,
y con la propia arrollaron
cada vez que presentaron
sus proyectos reformistas
y también tuvieron listas
manos firmes y seguras
para impedir las censuras
a ministros y ministras.

Tiene Vázquez un talante
que han tildado de soberbio
y a algunos pone los nervios
medio duros y tirantes,
él te mete por delante
ironías de pastor,
parece ser un señor
muy pagado de sí mismo
y alcanza su soretismo
a gente de su sector:

ignoró a la senadora
de rulos que cuestionaban
y a su modo le indicaban
que mucha izquierda no adora
su postura sobradora.
Apretado en las encuestas,
ve un escenario que es cuesta
y, aunque eso lo haga sufrir,
tal vez deba debatir
si quiere subir la apuesta.

Muestra como renovación,
vaya a saber qué ha pensado,
a unos viejos colorados,
oí que es porque es masón
como es una tradición
entre nuestros dirigentes,
también lo fue el presidente
de las cejas poderosas
cuyas rojísimas rosas
hablaron tan envolventes.

Para mí este candidato
siempre ha sido colorado,
inclusive su pasado
parece que muestra datos
afines al pachecato.
Se equivoca quien espera
que este olmo nos dé peras
porque el gobierno no es otro
que el que vivimos nosotros
más allá de las banderas.

Tampoco voto a los blancos
ni al hijo del dictador,
si yo quiero lo mejor
hay cosas que no me banco,
prefiero sincero y manco
que el amague votocrático.
El sistema democrático
del que goza esta nación
lo que nos da es rotación
que controla al autocrático.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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