Relajo en presentaciones de Relajo

por Rodney Da Silveira, para El Biarritz Herald

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Fotos gentileza de Nilson de Souza y Yiss Quintana

Como un cronista todoterreno -he cubierto carreras de carretillas, eventos literarios y elecciones de horas docentes- sentí interés por las sucesivas presentaciones de un libro cuyo título es “Relajo”. La apuesta parecía ser grande y la derrota es un filón que todo periodista carroñero que se precie de su condición valora más que el pan de cada día. Fernández de Palleja, autor del volumen, nos tenía acostumbrados al título raro y al exabrupto, pero en esta ocasión avanzó en los terrenos de lo explícito, aun cuando se haya amparado en la excusa del rescate dialectal.
La primera de las presentaciones tuvo lugar en el Boliche Kalima de Montevideo, lugar que habitualmente recibe ciclos de poesía. Según declaró el autor, contó con tal suerte que se encontró en pleno 18 de julio con el fotógrafo oficial de todo acontecimiento literario importante, a la sazón el movedizo y fetichista de la poesía Nilson de Souza. Aparentemente, su fortuna se redobló instantes después, cuando ingresó a una librería contigua al lugar del encuentro y dio con un nuevo libro de Qiu Xiaolong, narrador chino cuyo personaje es un policía poeta. En consonancia con esto, minutos después, ya debidamente acompañado por el editor Jorge Montesino, veían pasar por la esquina a quien sería el presentador en la emergencia, el eximio Martín Bentancor, autor de la obra Muerte y vida del sargento poeta, oriental casado radicado en la localidad de Los Cerrillos.
Momentos más tarde, ya en el ámbito formal de la presentación, el narrador canario distanciaba la obra del calvo escritor olimareño de la “narrativa del yo” que aparentemente ha cundido en la escena literaria local con una fuerza que los sismólogos equiparan a la intromisión sonora de Lucas Sugo. Se preguntaba, a su vez, cuál era el vínculo existente entre la narrativa y la poesía de Fernández, frente a lo que este esgrimía que acaso el puente fuera el cuidado y el amor por el lenguaje y, para ser específico, se refería a la variedad dialectal de los personajes y al rescate de uruguayismos como el propio título de la obra, vocablo inexistente allende el río Uruguay. El encuentro contó con la presencia de un importante público, porque cada uno de los asistentes era muy importante, contándose con finas plumas de la narrativa y la poesía, amén de periodistas, críticos y docentes cuya asistencia era una hipérbole si se tenía en cuenta al convocante.
Ya en Maldonado, más de una semana después, proseguía la magra gira del narrador calvo del Olimar, esta vez jugando de local en Maldonado, ciudad donde reside. Oficiaba el ministerio de la presentación Santiago Dentone, docente y número diez. Flanqueaba Pía Lobato, cuyos servicios de educadora sexual habían sido requeridos a fin de apagar el incendio con nafta. El destacado público presente tuvo ocasión de escuchar la exégesis de Dentone, quien disintió a la distancia con la postura de Bentancor, ya que encontró múltiples rasgos biográficos del autor en la obra, incluidos dos goles de Messi. A esto añadió la afirmación contundente de que la prosa presente en Relajo “podría encabezar los catálogos de la literatura gay”. Obviando grandes preámbulos, explicó sin demasiada anestesia que el autor “sueña junto a nosotros con llevar un cuerpo de mujer con mente de hombre y ser puta también, o incluso ser lesbiana y teniendo relaciones con su propia esposa”. Fue en ese momento que se requirió el saber técnico de Lobato, quien realizó precisiones acerca de los conceptos de “orientación sexual” -y no “opción”, porque parece que no es que uno un día decida hacerse o hacerse hacer esto o lo otro- así como del concepto de “trans”, punto llegado al cual sugirió que toda persona es trans. Entreverada la baraja a tal grado, cuando llegó la hora de la lectura ritual de un fragmento de la obra, el autor no vaciló en leer sonoramente la palabra “concha” cuando el texto, por él mismo escrito, solamente rezaba “colcha”. No faltó quien sugiriera que el lapsus linguae era fruto de una planificación mercantil, al amparo tal vez del clima generado por la performance y el respectivo sorteo que se llevara a cabo como cierre de las hostilidades. A falta de un armario del cual el escritor pudiera salir, la educadora sexual realizó un vínculo intertextual con un relato de Luis Fernando Verissimo en el que un personaje de repente empezaba a andar por la vida con una máscara.
La imagen de esos tipos disfrazados de Leo Maslíah me llenó de sonrojo ajeno, mucho más que la noción de que “a cualquiera le puede tocar” el sorteo de la orientación sexual, aunque siempre preferiré lo tradicional, como el 5 de oro y la quiniela. Seguiré esperando el próximo libro de Paulo Coelho.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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2 respuestas a Relajo en presentaciones de Relajo

  1. Buenísima la crónica, dan ganas de haber estado en el relajo! Ojalá el enviado de The Biarritz Herald hubiera cubierto mi reciente presentación de “Montagú” (también Trópico Sur): se hubiera divertido y quizás hasta hubiera entrevistado al personaje (sic).Me divertí, gracias. A propósito, el otro lunes cuando cerramos el año en mis talleres, una participante leyó “vagina” en lugar de “banquina”; tampoco tengo claro si fue un lapsus o un recurso de marketing. Enhorabuena a cronista y autor!

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