Sonetos de la educación para empezar el 2015

You must switch spots to get the path, oh Lord,
you must observe the luck of the poorest,
for pain gives the strength to your weakening soul,
your grain shall be yourself in the harvest.

All the silent suffering shut mouths will stand
like the rebuilt cities after dark fires,
the lonely will sound like a band,
the slums will overtake the big empires.

No Lord will command but the never named,
no status will keep its fragile routines,
no night will hide the darkness of the veils,

you must remember, your soul shall be
alive in a stream that seems to be streams,
a river made of bricks of those who weep.

Tiannait McPriddy

.

*
Pasadas las tediosas presentaciones,
las salas inútiles y protocolos,
las caras nuevas, algunas tal vez buenas,
empezó a empezar el año del todo.

No faltó la salmodia del diagnóstico,
que en definitiva nunca se cumple,
mucho menos la queja del nivel
ni el canto de que secundaria no suple

una tarea que es domiciliaria,
el Estado que no hace los deberes,
parece que buscara formar parias.

Pensemos que ya se nos viene Turismo,
después calculás las semanas hasta julio
y en diciembre ya volvés a ser vos mismo.

.

*
Iba vacía y actuaba natural
porque la culpa ni existe ni es ajena,
pese a todo, profesional,
iba con ganas de que le dieran ganas,

de que los estudiantes se las dieran,
de que ella misma o alguna canción
o las calles cuando florecieran,
o las mentes abonadas germinando.

Se decía que en noviembre es la bajada,
los últimos escritos, cerrar libretas,
y después venía soltarse en la nada,

el quién sabe de un diciembre insoportable
y el páramo incendiario del verano
que esperaba que con ella fuera suave.

.

*
Entró al salón, que era su templo,
se transformó, como era su uso,
apreció los efectos de la magia
y todo sinsabor se hizo difuso.

El día no tuvo ni tiempo ni espacio,
fue despacio cuando fue preciso
y penduló en las prisas de la brisa,
cada cual fue haciendo lo que quiso

habiendo sabido lo que quería,
todos puntuales como los ingleses.
Como en Stonehenge, en círculo los bancos,

para que circularan las miradas
y no fueran un rebaño que obedece
durito, parejo, mirando al frente.

.

*
En medio del silencio del escrito
posa la vista sobre el trigal
negro de las cabezas que escriben
y siembran su suerte en el ritual

en que demuestran la contrición,
la disimulan o se pintarrajean
escondidas la diez claves del éxito,
orejean a quien los orejea,

se traban, se pelean con la tinta,
se frustran, se animan, se apresuran,
parece que redactan pero pintan,

triunfan, despotrican, buscan la dos
en el seso, en la memorización,
en la hoja ajena, en el aire, en Dios.

.

*
El lugar del otro ya fue tu lugar,
todo sembrador antes fue semilla
y ambos son gotas del mismo mar,
no importa en qué tiempo ni en qué silla.

No hay problema sino en la sintonía
entre el deber, el querer, el ser,
y reemplazar con puras tonterías
las cosas que se necesitan ver.

Enseñar es un perpetuo aprender
a que las almas se mezclen, se destilen,
avanzar siempre en un ir y volver,

verte desde el lugar del estudiante,
entrar en su alma con modos sutiles
igualar el atrás y el adelante.

.

*
Quien todo lo planifica se encuentra
con que es parte de otro plan que lo sacude,
la vida con su bamboleo muestra
que aquello que se evita y que se elude

es la piedra que guía la existencia
como un lastre escondido que se ignora.
Debiera ser objeto de la ciencia
encontrar el sentido de las horas

dedicadas al trabajo y al estudio,
verle los caminos a la ceguera
para que estos sean los preludios

del autoconocimiento y además
que quienes avanzan en la carrera,
como Buda, ayuden a los demás.

.

Sobre el tema “educación” hay publicados otros textos en este blog. Décimas, sonetos y alguna argumentación sobre este tema en el que suelo estar envuelto. Se puede acceder a ellos mediante el simple expediente de pinchar en este enlace, largo como la problemática que aqueja al sistema educativo, al para qué, el para quién, el cómo y el etcétera.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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