Décimas políticas de Mujica que se va.

Sombras de blanco y negro.

Sombras de blanco y negro.

Dice la prensa uruguaya
que el director Kusturica
viene a filmar a Mujica
y todo el ruido que haya
cuando del cargo se vaya
y a él retorne el oncólogo,
advierten los meteorólogos
que tal vez venga tormenta
y sus visiones intentan
politólogos y astrólogos.

El presidente saliente
es una estrella mundial
cuya labia colosal
encontró su recipiente
en la cobertura ingente
de páginas y de canales
que cumplieron cual rituales
con la entrevista y la cita
y también con la visita
a los terruños florales

de la chacra donde habita
con Topolansky y Manuela.
Dicen que pondrá una escuela
agraria que les permita
a algunos que se den cita
a estudiar agricultura,
la parte de la cultura
que más gusta al presidente,
quien con las otras vertientes
a menudo se sulfura.

Se hizo famoso en el orbe
por su discurso floral,
entre pares sin igual,
pero acá en casa lo absorbe
y consigue que lo estorben
sus propias contradicciones
o a veces magras acciones
comparada la intención
con lo que pasa a la acción
y lo que su gente impone.

El Uruguay cumplió el rol
de tierra tras bambalinas
donde entre humos trajinan
de esmoquin y de overol
gentes con colesterol
y arritmias espirituales
sin laburo o laborales,
allí van cargando luces
y muchas veces de bruces
sudando como animales.

Le creen al ilusionista
las butacas extranjeras
que lo miran desde afuera
mientras que el equilibrista
que como puede equidista
del fondo de la pobreza
y de la torpe riqueza
escucha unos pensamientos
y discursivos portentos
que vuelta y media lo estresan.

La verde cortina de humo
de la cannabis sativa
fue una estrategia nativa
en que actuaron de consuno
cual una horda de hunos
los ministros del Gobierno
para dar adiós eterno
y discreto a nuestra Pluna,
que ahora mira la luna
desde el galpón del Infierno.

La ley de la marihuana,
como tantas tan habladas
se va a parecer a nada
si de pronto una mañana
voy esgrimiendo una Juana
y le digo al farmacéutico
“quiero porro terapéutico”
dirá “la reglamentación
no existe en ese escalón
de lo psicoterapéutico.”

Hubo muchos exabruptos
y controversias legales,
algunas constitucionales,
abundaron los eructos
y comentarios abruptos,
pero si digo una cosa
es obligación honrosa
decir que fue divertido
y por momentos sentido
y su actuación no fue sosa.

Durante su presidencia
se rodó un documental
con país al natural
y con la estelar presencia
del uruguayo y sus creencias,
fuimos nosotros los extras
del presidente sin jetra
de verbo particular
que nunca cambió de hogar
y escasamente de letra.

Sus críticas al consumismo
están hechas de razón
y tocan mi corazón
pero el tal capitalismo
con su ficticio optimismo
que de pantallas rezuma
lleva al pueblo a que consuma
los bienes del hedonismo
y que adhiera al populismo
pero de la marca Puma.

Mujica cede la posta
al cacique silencioso
de discurso sigiloso
y que cada verso imposta,
ni uno es oro ni otro bosta,
no son más que funcionarios
cuyo sueldo es del erario
del exclusivo jerarca:
el pueblo de esta comarca
desde el norte hasta el estuario.

Fue literario Mujica,
de sencillez teatral,
entre genial y bagual,
el hombre no es cosa chica
y no hace lo que indica
el protocolo vigente,
se mezclaba entre la gente
como un Sancho quijotesco
entre iracundo y burlesco
chicotazo del presente.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en décimas, poema. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s