Décimas de mi miedo electoral

Algo de fúnebre tienen.

 

 

 

 

 

 

 

No el miedo que el miedo da,
no es el miedo de la vida
con bajadas y subidas
ni el miedo a no saber amar
ni de pedir o de callar
ni miedo de “la pus”
ni miedo de la cruz,
ni de escupir y de aguantar
ni siquiera de votar
en este tiempo sin luz.

No es miedo a los candidatos,
da igual frentistas o blancos,
que con sus dientes blancos
se empeñan en el maltrato
del silencio todo el rato,
da igual que sean panzones,
federales o grisones,
todos ellos me estremecen
o provocan que me estrese
cuando a los gritos se ponen

pero el miedo principal
no es a los malos gobiernos
ni a que siembren más infiernos.
Le tengo miedo al ritual
de la Corte Electoral,
que dicta la democracia,
y me alcanzó con su razzia
citándome de suplente
por si les faltara gente
en un circuito. Desgracia.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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