Diez poemas por pedido

*
Un misionero mormón,
misionero de Posadas, Misiones,
hace un alto a su misión
y, con su misionera,
yacen con pasión
siempre en la posición
del misionero.

*
Misógino radical
y minucioso,
no pudo más que ser
misántropo
y suicida.

*
Se pasan grandes esfuerzos
escribiendo poemas malos,
yo no me voy a andar
complicando,
los hago así nomás.

*
Todo el polvo
que invadió el cuarto
entre gemidos agudos
y sonidos de cosas
que se quiebran
era cosa de ver.
Haga la prueba
de cortar baldosas
con una amoladora
y después me dice.

*
Toda esa pasión
por llegar al fin de semana
y después sacarle el culo
de la jeringa
al fin
de la vida.

*
El miedo,
algo así como
transmitir la final
del mundo
sin haber
hablado nunca.

*
Salir caminando
tierra adentro
en busca
de una vida
en que no corra
el riesgo
de matar a alguien.

*
Pude evitar
aprender a bailar
pero las cuatro
dimensiones
parecen estar
por todos lados,
amenazantes.

*
Algo pasó
a la mitad de esta serie
de poemas
y los hizo arduos,
ahora tosen
y duelen,
algo propio del ser
mecánico de esta
humanidad
en su ocaso
hidrocarburado.

*
El centro de la cuestión
es que me descubrí
impotente.
Si hubiera sido sexo
ni me habría importado,
lo que pasa es que choqué
contra los muros durísimos
y los vehículos impacientes
de mis circunvoluciones.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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