El pensamiento de los árboles

Mata antílopes

Los árboles no tienen pensamiento
arborescente sino mero pensamiento
con raíces y frutos y flores y venenos
y mentiras y espíritu de cuerpo
el corazón a lo largo de todo
el cuerpo y el cerebro extendido
como una copa de vino de raíces
y la capacidad de jugar a crecer y de bailar
y de esculpirse según la circunstancia y los vecinos
y recordar y soñar y ponerse
vestidos de flores para manipular a los hombres
entre los que me cuento por lo que
quiero escuchar con las palabras
para pensar como una acacia
e imbuirme en su savia sabia
y en su movimiento firme y no
como el mío que ando rebotando
entre la tierra y el aire sin lograr
la forma la firmeza la armonía
de una música y de cerrar mis hojas
cuando se cierra el ojo del sol
que todo lo ilumina cuando mira
lo sepa o no lo sepa si fuera que saber
o no saber fuera importante.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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2 respuestas a El pensamiento de los árboles

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