Júpiter, Venus, Ghiggia, Platero y yo

Tras el suceso del cielo
en que la diosa y el dios
se vieron juntos los dos
se puso a nivel del suelo
y del alma un bruto hielo,
internet se me cortó
y mi Venus se quedó
en un pasado remoto,
tan lejos como las fotos
de Ghiggia que se murió,

siempre con tranco vistoso,
el día dieciséis de julio,
fecha cumbre del peculio
de nuestro fútbol rotoso,
le deseo buen reposo
que merecido lo tiene
aunque tuviera adeene
de los pobres y fuleros
como dijo un tal Platero
quien convencido sostiene

que hay genes de la pobreza
a cuyos dueños condenan
a unas fatales penas
siempre faltas de limpieza;
seguro que la riqueza
-se desprende de su lógica-
es también cosa biológica.
¡Qué pedazo de ignorante
elitista y delirante
de idea tan necrológica,

analfabeto epigenético!
Aunque, pensándolo bien,
este señorón de bien
de discurso antiético
e inclusive antiestético
debió heredar su torpeza
de un rey con su princesa,
no del siervo de la gleba
que bien oculto lo lleva
porque es burro y se avergüenza.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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