Décimas sobre unos animales en Punta del Este

Peligroso convicto.

Fue visto por Punta del Este
un carpincho vagabundo,
no existe bicho en el mundo
que a quien suscribe más cueste
percibir como una peste
o amenaza a la salud
o contrario a la virtud.
Lo metió la policía
en una comisaría
dudando de su actitud.

Dostoievski lo escribió
cuando al líder nazareno,
nada más y nada menos,
en España revivió
y entonces la Inquisición,
ni lerda ni perezosa,
avezada en tales cosas
lo puso en cana al Mesías,
ya entonces la policía
era tan torpe y jocosa.

También recuerdo a una jueza
quien cuidó de la elegancia
con la Ley de la Vagancia.
Explico si te interesa:
si en tu pinta ven rarezas
te preguntan dirección
y si tenés intención
o contrato de trabajo,
si no te pelás cual ajo
en opuesta dirección.

Ahora bien, ha aparecido
en nuestra jurisdicción
un ballenato mamón
que parece que ha nacido
en la costa y ha querido
salir muy fotografiado
porque su color destacado:
el bicho es blanco y de Antía,
una imagen que quería
el partido que ha ganado.

Nota:
Para quien descrea de mis palabras, hurgue en la información pinchando en la noticia del carpincho y la del níveo ballenato.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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