Décimas sobre Tabaré y el humo en la ONU

No cambian más esos mármoles, che.

El cacique Tabaré,
de visita por New York,
de Philip Morris habló,
aquí les analizaré
de este modo que yo sé
lo que dijo el presidente,
que se erigió en un ponente
sobre vida y medicina,
temas por los que se inclina
el oncólogo eminente.

Horas atrás había sido
premiado por algún ñato
que se manifestó muy grato
por el logro sostenido
de que hayamos conseguido
plantar los ceibos ficticios,
pienso yo acomodaticios,
con pantalla y lucecitas
cuando el pueblo necesita
lo pensante y lo edilicio.

Pues bien, en la Asamblea
de las Naciones Unidas
hizo el jefe su movida
en que agitó cual tea
denuestos a lo que humea.
Eso no le importa al Mundo
ni a los gremios iracundos,
ni a los comités de base
pese a todo el bien que hace
sacarnos el humo inmundo.

Pareció no hablar de nada
el médico de La Teja,
que con su gesto se aleja
de históricas parrafadas
que han quedado muy grabadas
del vendehúmo mayor,
del viejo conversador
de voluta parnasiana
con olor a marihuana,
Mujica, el gran payador.

En resumen, pareció
que el jefe de nuestro Estado
se mostró muy educado
y a la fiesta concurrió,
un regalito llevó
pero no fue porque quiso,
peroró por compromiso
y anda apretando el plumaje
para que el agua le baje
y se escurra por el piso.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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