Dos poemas ahí

*
Todo es mudanza
cuando la vida es peregrinar
por una ruta que nadie
transitó antes,
todo se mueve sin piedad,
todo queda atrás.
Y, hacia adelante,
cuando uno despeja
la ecuación del espejismo
autogestionado,
se ve la curva infinita
de un signo de interrogación
transcurrido el cual
algo termina, sabe dios
si lo sigue una respuesta.
Yo me pregunto,
con los pies sangrando
lágrimas,
quién me querrá
cuando me esté muriendo.

*

*
Escribo con letra pálida
en un papiel sedunoso.

Me mueve el entusiasmo
de la ola de aire y cielos.

Quién me diera ser barco
de estela constante,
siempre naufragando

absorbido por las calas
y las tormentas.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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