Siguiendo a Lope, de amor.

Hemos bailado valses
al compás de nuestros tambores suaves,
hemos sido tormenta de jazmines
y de rayos inalámbricos,
hemos atisbado el tormento
como cuando se creía en los amores
prohibidos, imposibles, platónicos,
hemos temido caer del cielo
separados, rotos los paracaídas
da la verdad por las nubes
marchitas, acartonadas y filosas
de las palabras memorizadas
de un canto de hinchada,
hemos sido los cielos más tibios
en medio de la temporada de lluvias
y nos han llovido los ojos
como cuando amanece
en un patio familiar.

*
Abrazarse, tenerse celos bobos,
besarse, que duela la ausencia en el alma,
sentir la despedida como un robo
a lo que más emociona y calma,

temer a las más mínimas tormentas,
vestirse de sonrisa si un mensaje
dice que quiere horas lentas
para latir en un mutuo masaje

de pieles y huesos y sangre y lágrimas,
distancia vacía, llena de besos,
baile taoísta de ánimus y ánima,

amarse para derretir los miedos,
ser para relajarse unos obsesos,
saber que nunca dan sombra estos dedos.

*
Tienen estrambote todos mis sonetos de amor,
invisible, claro, y siempre con tu nombre.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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2 respuestas a Siguiendo a Lope, de amor.

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