Poemas con luces

*
De déjà vu en déjà vu,
el camino, desconocido,
solo se deja conocer
lo misterioso,
tan familiar.

*
Las nervaduras de los rayos
partían la misma mitad de la noche
en mil mitades crujientes
de cuyas grietas se escurría
una lluvia unánime, ubicua.

Corría por calles vacías
e inundadas, torrentosas,
ajeno siempre a costumbres,
convenciones, conveniencias
o conceptos de entrenamiento
y peregrinación.

Temer o no temer.

La balanza de fierro de mi mente,
tan atractiva para rayos, centellas y afines,
oscilaba liviana como mis suelas alternativas
entre la muerte anestésica e instantánea y
la mirada sensual del espectáculo de luces naturales,
lentas por el ritmo de los ojos del amor.

El miedo al miedo dio flores y frutas luminosas.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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