Otro soneto de mí y un distraído

Plano viejo incompleto, sin hacer,
con poca historia pero obsoleto,
mal trazado el lugar de la mujer,
sin puertas los cuartos de los secretos.

Siempre en construcción y en destrucción,
en las paredes endebles no hay retratos
porque perdura cualquier convicción
lo que demora en consumarse un rato.

De pueblo en pueblo, de barrio en barrio,
a veces rodando y otras rebotando,
oscilando, común, estrafalario,

un árbol inmigrante, sin raíces,
rumbo al fin y sin fines, rebrotando
de nuevo, haciendo lo que ya deshice.

*
La atención al tablero se desvía
y pierdo la reina como otras veces,
mi juego no varía: desvaría.

Imposible enmendar lo que acaece
cuando la joya que mis ojos pulían

se convierte en tormenta y desaparece.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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