Brote de poemas

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Origen.

*

Los dos teníamos razón
sobre la etimología de “abad”.
Te sonaba árabe
y yo, a tientas, calculaba latín.

El origen fue arameo,
tu razón es semítica,
y llega al latín
por el griego bizantino.

En su origen, designaba al “padre”,
es decir que hurgábamos
en nuestras respectivas matrices
buscando lo que es tan difícil
de ser.

Debimos probar ese abadejo,
no tiene precio.

.

*
Vengo caminando con un cable en la mano.
Me cruzo con un viejo vestido
exactamente igual que yo.
Sandalias, bermudas, camisa, gorra.

Camina despacio su tiempo rápido,
voy más presto por horas más lentas,
hay algo que nos conecta.

Dejo de verlo y mi vista se ocupa
con los nombres que vi
en unas lápidas muy viejas.
Los hombres nos llamamos igual
hace por lo menos doscientos años,
hasta mi nombre estaba ahí,
comentamos que los de las mujeres
cambian más, ¿te acordás?

¿Seremos siempre iguales,
inmutables, atados a una línea
reproductiva? ¿Tendríamos
que inventar una nueva lengua
para los nombres de nuestros hijos
si quisiéramos crear hombres mejores?

.

*
La licencia
siempre termina siendo
poética.

Encuentro un libro de Tabucchi
cuyo título es “Los tres últimos días de
Fernando Pessoa”.
28, 29 y 30.

Un 27 nació mi abuelo,
me esperaban para ese día.
Me mantuve adentro
hasta el 30.
Mismo mes,
claro.

Ni Pessoa, ni mi abuelo
ni yo
precisamos
hacer
precisiones.

.

*
Así,
adverbio
con calidad de Aleph
que contiene todos
tus adjetivísimos
así.

.

*
Con la abuela seguimos
cruzando palabras y burlándonos
de la creencia convencional
de que existe la muerte.
Ella tenía un diccionario
artesanal para hacer
crucigramas y yo
le cuento de vos
y ella me contesta que sí,
tres letras, signo inteligente,
primera persona, ella te aprueba.
Y el abuelo me da níqueles
para el ómnibus.

.

*
Hoy nos vimos de nuevo
con el Mateo, un cordobés
que sostiene que la vida es ficción
y que la construye el discurso,
budista leyendo a Barthes.

El amigo que venía con él
-también venía una amiga-,
invita asados a modo de saludo
y mira todas las plantas.
Le mostré mi ceibo blanco
bebé
y me acordé de que mi madre
me había dado semillas.

Los ceibos de mi región
crecerán en Alejandro,
en plena Pampa Húmeda,
comeremos bruto asado
a la sombrita del tiempo.

La semiótica
es un viaje a la semilla.

.

*
No voy a llevar riendas.
Así nos llevaremos.

:

*
El niño atento
y curioso
es inmune
a los bautismos
y las camisetas
y, por tanto,
muy civil
y religioso.

.

*
Vagar
es el camino más directo
al centro
de todas las cosas.
Por eso nos perdemos
siempre, porque somos
el mundo.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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