Canto a Nibiru

orbita-nibiru

Excéntrico, espaciado, fatal.

dedicado a quien prefiere los misterios que no destruyen la civilización sino los que fomentan la argamasa de las horas

Se acerca Nibiru de nuevo, hijo,
esa es la voz de los paredones
del monasterio de la cueva,
de las piedras ubicuas,
todo libro sagrado
no ha sido más
que intento
vano
de alertar de la gravedad
de los efectos de su gravedad,
de su órbita excéntrica y nefasta,
de los acuciantemente imprevisibles
destrozos de su paso por el giro de la Tierra,
en los vientos, en las mareas y en los corazones,
ya
entró
en los cálculos
de la ciencia actual
y en pocos cientos de años
cometerá su desbarajuste espaciado
en la calma transitoria los demás planetas,
rezamos para que no nos haga mil asteroides,
nos haga un invernadero, un desierto,  una piedra
que no gira y que por eso no conoce las noches y los días,
nos
toca
trabajar
a partir de ahora
para ver si esta vez
no nos hace tanto daño,
para ver si podemos trascender
el límite para nuestras civilizaciones
mundiales que hasta ahora nos viene marcando
este sol apagado hijo de ochocientas mil cuarenta y siete putas,
perdón
el exabrupto,
a todos nos altera
y nos puede entorpecer
este pedazo de piedra de mierda.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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