Poema de las órbitas que somos

Os planetas são urubus
em volta do sol.

Carlos Peres de Alcântara

Bailábamos la danza de los giros,
electrones lentos, seda precisa,
movimiento de dos seres que se atraen,
se repliegan como alas,
se despliegan como ojos
cuyas huellas digitales son canales
marcianos y aires de tules
de la diosa que es del alba y el ocaso,

bailábamos la danza del conocimiento,
conocíamos las curvas de la letra que escribimos,

rotábamos y orbitábamos,
vos eras el sol
y yo todos los planetas,
vos la flor del girasol
y yo la sombra tenue
y cansada del sol
de medianoche
de un norte que no soy,

valseábamos discusiones ancestrales,
éramos ancestros del quién sabe,

una flor de pasos explotaba
al ritmo de las leves gravedades,
una voz hecha de sedas nos sedaba
despertando la melena hecha tormenta,
navegar no era preciso
y en vivir ni se pensaba,
quemábamos las naves en el agua
y el eje del planeta se meneaba
en el paso de los seres que no saben,

saber todo se podía con la ciencia
que mira más atenta,
tener todo era una estufa despeinada
y todos los avances alcanzados
a la hora de lo tierno
y de un disco que giraba.

Constanza, take this waltz of stanzas.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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