Décimas sobre Artigas

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Artigas.

Artigas, el prócer, nació
en el que fue su terruño
un diecinueve de junio,
se sabe que descendió
de un origen español,
y estudió con unos curas
franciscanos, su aventura
fue vivir en libertad,
casi nunca en la ciudad,
esa es cosa bien segura.

Con los gauchos aprendió
el manejo del caballo
y con las armas fue un rayo,
también con indios vivió
y hasta algún hijo nació
con una mujer de esa gente,
tuvo hijos nuevamente
pero con mujeres criollas,
el amor siempre se embrolla,
esto nunca es diferente.

Anduvo años en pila
viviendo por la campaña
y supo todas las mañas
de las que hasta hoy se estilan,
después ingresó en las filas
de los Blandengues famosos
con el trabajo riesgoso
de custodiar la frontera,
que siempre fue bagayera,
del portugués revoltoso.

Aunque en Maldonado está
el cuartel general,
el blandengue siempre va
por toda la tierra Oriental.

Esos versos son de Ansina,
que es preciso que se diga,
siempre anduvo con Artigas,
negro y llamado Lenzina
se dedicó a la fajina
de dejar el rastro escrito,
documento prolijito
de la historia que vivió
además de que cebó
al prócer sus matecitos.

Allá por los mil ochocientos,
el once concretamente,
Artigas se une a la gente
que iniciaba el movimiento
en busca de un alzamiento
contra el imperio de España,
fue realmente una maraña
de batallas y estrategias
contra la corona regia
que era una red sin araña.

En Las Piedras batalló
estratega y vencedor
y terminado el ardor
el pueblo lo bautizó,
por lo mucho que logró,
“Jefe de los Orientales”,
dijo cosas inmortales
al buscar la libertad
y también son de verdad
sus ideas federales.

A Montevideo sitió
y luego se fue caminando
con el pueblo acompañando,
las Instrucciones dictó
del trece y allí pidió
república e independencia,
la libertad de creencias
y la Liga Federal
donde la Banda Oriental
debía tener existencia.

También hizo un reglamento
en mil ochocientos quince
en que miró como un lince
que procuraba el fomento
del campo y el fundamento
fue que los más infelices,
aquellos de vidas más grises,
fueran más privilegiados,
que en eso fue adelantado
muchos expertos lo dicen.

Tras rioplatense traición,
los portugueses entraron
y veloces conquistaron
las tierras de nuestra nación,
que se quedó sin reacción,
Artigas entonces marchó
y nunca más regresó
de su exilio en Paraguay,
nunca vivió en Uruguay,
un país que no ideó.

A lo largo de la historia
se han dicho muchas cosas,
ora palos, ora rosas,
pero el giro de la noria
permite que la memoria
se deshaga de rumores
y rescate los valores
de José Gervasio Artigas,
no hace falta que lo diga,
es uno de los mejores.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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