Décimas sobre la victoria de Trump

Republican U.S. presidential candidate Donald Trump makes a face as he and his wife Melania and members of their family leave the stage at his caucus night rally in Des Moines

Tiene el cuatro de la muestra.

Ganó Trump las elecciones
de los Estados Unidos,
se oyen llantos doloridos
desde todas direcciones,
se enloquecen las acciones
de las bolsas por el mundo
después del triunfo rotundo
del magnate inmobiliario
a fuerza de talonario,
el batacazo es profundo.

Hombre blanco poderoso,
las mujeres le interesan
en concursos de belleza,
timbero calamitoso,
megaultraderechoso,
a fuerza de grito y billete
y una mente de retrete
que le drena por la jeta
se abrió el tipo una grieta
y su rumbo es el garete.

Es lógica que se impone
que un candidato “outsider”
atropelle a los “insiders”
valiéndose de sus millones,
entonces uno se pone
a pensar por qué ganó
un “animalito’e dió”
como otros en la historia,
que gira como una noria
de ley y de corrupción.

Clinton era resistida
por ser parte del sistema
y también por otros temas,
la señora fue vencida
por el verbo calmicida
del xenófobo mayor,
se dudaba si era peor
ella o el enfermo este
con su discurso de peste,
bestialmente transgresor.

Voz de miedo y retroceso
tiene el de pelo batido,
no argumentos: alaridos
que no pasan por los sesos,
y pertenece a un proceso
que se da a escala global,
es otra forma del mal
que permitimos que pase,
sin necesitar disfraces
arma su berenjenal.

Hay un montón de factores
para que gane esta gente
agresiva y prepotente,
tal vez los otros actores
no sean tanto mejores
y le allanen el camino
a los bruscos desatinos
de quien dice su “verdad”
aunque sea monstruosidad
e hipotequen el destino.

La historia es una carreta
que se sacude bastante
y se inclina, por instantes,
en dirección incorrecta,
no conoce formas rectas
porque el camino es de tierra
y cada tanto se entierra
en los pozos del descuido,
la ceguera o el olvido
que causaron tantas guerras.

Otros Trump ya han existido,
otros más van a ganar
y algún tiempo a gobernar
nuestros países sufridos,
que igual han sobrevivido
a presidencias flamígeras
que mataron los indígenas,
es igual a muchos otros
y él es uno de nosotros,
de ningún modo alienígena.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en décimas, poema, Sem categoria. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s