Yo también empiezo con I

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Ilusión

Una habitación cristalero,
corrientes de aire ora frescas
ora infectas con olor a remedio
enfermo, las flores siempre
marchitas sobre la bandera
del partido, los asistentes
a la reunión que se congratulan
de estar vivos y no ser
quien llora, quien llora
con la certeza incierta
del ya no ser, las avenidas
barridas por el viento de sal,
el pasto amarillo, diario
del mes pasado,
las necrológicas deportivas
a las que se alude en el congreso
de propiedad horizontal
mientras una niebla fría
le da vida a los comercios
del balneario, la ilusión
de que existe la ilusión
como el jugo del aloe
que nos besa las heridas.

Ictiosaurio

Un ictiosaurio en el río Olimar,
generalmente visto en tardecitas
de invierno helado, entre los pilares
del puente nuevo, muy amante
del grupo Cerno, gran mamado,
carro gastronómico “El ictiosaurio
bostezón”, la combi del ictiosaurio,
la banda “Los Ictiosaurios del Ejido”
donde tocaban Gustavo, el Fede,
el Edi y el Cabeza,
cuentan que se vio muy contento
al ictiosaurio en el cincuenta y nueve
(y cada vez que llueve),
objeto de la codicia
del frigorífico de Melo
y severamente custodiado
por Priggioni, que despista
a los cazadores gritando
como un bando de cotorras
que imitan a los teros,
de todo eso hablaba uno
a quien saludaban por la calle
diciéndole “no mientas, Sergio”.

Ingenio

Ilusión de inteligencia,
artificio, oficio sin arte,
a veces da resultado
en las emergencias.

Inteligencia

Suave fluir por el mundo,
piedras, esteros, solazos, heladas,
rameríos intrincados y espinosos,
praderas crinadas por la mano de la tarde,
rumor suave de la lluvia,
malabares de la vida y de la muerte,
manejo defensivo de la ofensa,
despensa de herramientas para el día,
preguntar por los meridianos
que llevan al norte de la hora ecuatorial,
suave y aguda percepción
del esqueleto de la voz,
el cimiento del llanto
y sobre todo la risa blanda
del que puede perderlo todo,
suave mente infantil
que solo crece con amor.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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