Poemas K

k26

Karma

Hipoteca insidiosa, fiel
como el dolor, la vida, el error,
el acierto solo aparente, la misma
mujer repetida una vida tras otra,
un collar redondo de decepciones,
oportunidades malogradas, soberbias,
cobardías, esclavitudes de ida y vuelta,
espejos deformantes, gobernantes
omnicrónicos, miserias de todas
las castas, castidades, lujurias,
moderaciones, las exsuegras queridas
de tu mujer, la memoria,
la selección de tiempos equivocados,
la eternidad a la que siempre
le falta tiempo.

Kundalini

Hélice doble de sahumerio cristalino,
gira fluida la serpiente insufladora,
llama sin fuego, llama la luz
invisible que mantiene la columna
que ella misma es, enrollada
en el caduceo, dadora curativa
de los frutos del saber,
brotes de su propio tronco,
raíz y copa unidos por la consciencia
ebria de su propia lucidez,
principio y fin, verdad
impensable, aire, agua,
cielo y canal en el espacio del mar,
giro doble de la hélice cristalina
serpentina que insufla su fluir.

Koala

Salven a los koalas,
compartan la imagen
si están de acuerdo,
entre todos podemos
vencer su extinción,
el ecosistema forestal
no puede perder
sus peluches.

Kriptonita

Afectan al mesías
interplanetario las esquirlas
del pasado, de sus padres,
de sus raíces rotas,
sufre Kal-El al exponerse
al reflejo de su esencia,
nadie es héroe en el espejo
de su tierra,
volaríamos si fuéramos
a otros mundos pero siempre
nos perseguiría
el trauma que nos parió.

K

Jerigonza griega
aterrizada forzosa
en la península
de los conejos,
extranjería germánica,
extravagancia anarca,
estética caótica,
política perosonalista.

Kuwait

Empezaban los noventa
conociendo el Golfo Pérsico,
introducción a la geopolítica
del oro negro, hubo perros
bautizados Saddam
a raíz del iraquí que metió
las manos en el emirato
de Kuwait, hasta entonces
de desconocida existencia,
inicio del fin de Saddam,
veíamos esa guerra
por CNN, en vacaciones,
en tonos de verde
sobre fondo negro,
años después el propio
Saddam, barbudo y desgraciado,
moría por teléfono,
Kuwait tal vez no exista,
quizás nunca existió,
me he preguntado
si no habrá sido un sueño
de las Mil y Una Noches
en que un país se llamaba
peligrosamente parecido
a Uruguay.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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